EMPRENDEDORES, UNA EXTRAÑA RAZA A PUNTO DE LA EXTINCIÓN
- Bryan Núñez
- 2 mar 2018
- 3 Min. de lectura
Había descuidado tanto esta faceta de mi vida que tan bien me hace; y como todo en la vida, esto tenía una razón, quizás el tiempo que pasó entre mi último blog hasta hoy ha sido bastante prolongado, pero este mismo tiempo ha servido para que lo que escribiré a continuación tenga mayor sentido. ¡Qué alegría estar de vuelta!
El tema recurrente de mis escritos siempre han sido negocios, mi amado marketing y por supuesto el emprendimiento, muchos me preguntan por qué iniciar en este último, y la respuesta siempre es distinta, si, distinta; suena bastante loco que la respuesta a una misma pregunta haya sido siempre distinta, cuando me di cuenta de este hecho, reflexioné y eso lo que me trae de nuevo por acá. Lo cierto es que los emprendedores tenemos una dosis alta de locura recorriendo nuestro cuerpo todo el tiempo, y en este tiempo me he encontrado los orígenes de estos locos, sin embargo, lo alarmante es que lo que los está matando es abiertamente aceptado por la mayoría de la raza humana.

He nombrado a este blog cómo EMPRENDEDORES, UNA EXTRAÑA RAZA A PUNTO DE LA EXTINCIÓN, porque en serio, estamos extinguiéndonos y hay varios factores que causan que esto pase:
Hábitat inadecuado: patrones tradicionalistas que forman sujetos que a futuro seguirán lineamientos sin mayor nivel de reflexión. Y, ¿dónde quedó el modelo de evolución de Darwin? Evolucionan las especies, pero los criterios personles y reflexión se nos quedaron por allá olvidados en alguna era pasada.
Este hábitat está disfrazado en la educación. No estoy en contra de la educación, de hecho considero que es el insumo necesario para accionar el motor de un alma emprendedora. Los modelos caducos de educación si me repugnan, esos modelos que forman empleados sin criterio en lugar de individuos únicos que a partir de su unicidad impulsen nuevas ideas.
Zona de confort: cuan mediático es este concepto, mediático y peligroso. Actúa como un virus, está en el ambiente, se impregna en tu sistema y si no lo detectas a tiempo, adiós, te perdimos. Estás condenado a ser un individuo como creado en una fábrica de la época de la revolución industrial: igual al resto, sin algo que te haga particular. Este virus está tan adaptado a nuestro entorno, que no lo notamos y cuando intentamos salir, empiezan los “problemas”, ventajosamente, los emprendedores somos rebeldes por naturaleza. NOS ENCANTAN LOS PROBLEMAS.
Emocionalidad vs. Objetividad: este factor sin duda deja mucha tela por cortar, pero encuentra su cauce en la siguiente pregunta: ¿Por qué emprender?
Las respuestas son variadas y la mayoría son equívocas, por eso las estadísticas negativas respecto al emprendimiento. Aquí la clave está en identificar si tu motor es una emoción o un objetivo claro. Si la razón por la cual decidiste emprender en cualquier ámbito guiado por alguna emoción fuerte y ocasional ¡PELIGRO! Ese no es el camino.
Ejemplos clásicos de estas supuestas motivaciones son:
Conflictos con tu jefe
Alguien te dijo que no puedes lograrlo
¿Por qué estas no son razones suficientes para emprender?
Las emociones generar acciones momentáneas e impulsivas en las personas, esto por supuesto, no es lo óptimo si decides arrancar el duro camino del emprendimiento. Así que si eso es lo que te mueve quizás la fuerza vaya perdiéndose en el camino.
Ahora bien, ¿qué debería mover a un emprendedor?
UN OBJETIVO, nada más que eso, lo único que se necesita es un objetivo claro, con una alta dosis de reflexión y un sutil toque de emoción que sea lo que te mantenga firme cuando estés a punto de claudicar. Los objetivos son múltiples y cualquiera que decidas está bien para ti, pueden ser de orden: económico, personal, familiar incluso. Lo importante es que lo tengas claro y lo más importante, un plan para lograrlo.
*ANOTACIÓN IMPORTANTE:
El mayor reto que presenta el emprendimiento es el cambio de chip que sugiere, romper el chip de empleado y sustituirlo por uno de empresario. Existe una sexy atracción por dejar de tener jefes para convertirte tú en el único director de orquesta de tu vida. De acuerdo, esto es lo más complicado, el dejar de tener jefes implica lograr altos niveles de disciplina que te mantengan en el camino al éxito.
Ahora bien, está claro que estamos locos, valientes, rebeldes o como lo quieras ver. Es un hecho que los esquemas, el entorno las motivaciones inadecuadas nos están cazando, pero estoy seguro que los verdaderos emprendedores, los decididos a crear cosas distintas, no estamos destinados a extinguirnos. SEREMOS LEYENDA, simplemente porque nos da la gana!





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